Zonas Arqueológicas del Estado
Zonas Arqueológicas del Estado
Cañanada de La Virgen
Cañada de la Virgen
Reflejo del cielo en la tierra


Coordinadora del proyecto arqueológico:
Gabriela Zepeda García Moreno

La zona arqueológica Cañada de la Virgen, ubicada en el municipio de San Miguel de Allende, es un asentamiento prehispánico enclavado en la frontera septentrional de Mesoamérica, cuyos principales monumentos se utilizaron para realizar observaciones del cielo. Su traza urbana refleja los ciclos cósmicos a los que se vinculaba la vida de grupos de agricultores que también practicaron la recolección y la cacería de las regiones semidesérticas aledañas e intercambiaron con otras regiones mesoamericanas objetos utilizados en actividades rituales. Su posición defensiva, desde la que se domina visualmente la cuenca central del río Laja, indica también la importancia ritual del lugar. El apogeo de este sitio tuvo lugar entre los años 600 y 900 d.C., situándose en el epiclásico mesoamericano.

El contexto geográfico
El emplazamiento prehispánico, sobre una meseta rellenada artificialmente y rodeada de cañadas, está relacionado con los cerros que lo circundan, los cuales son al mismo tiempo ejes de planeación urbana y referencias de una geografía cósmica ligada al control del ciclo agrícola. La cuenca central del río Laja, donde se asienta la zona arqueológica Cañada de la Virgen −y más de 70 asentamientos prehispánicos contemporáneos−, representó la sede de un dominio religioso y calendárico para el control de los sistemas agrícolas, las rutas de paso y de las materias primas con las que se abastecían.

La zona de monumentos
Las construcciones de Cañada de la Virgen son una buena muestra del patrón arquitectónico mesoamericano: su eje de simetría está dirigido a las salidas y puestas del sol y la luna. El asentamiento está conformado por complejos arquitectónicos estrechamente vinculados. Destaca el Complejo A o Casa de los Trece Cielos –espacio fundamental para la observación celeste– que integra el Patio Hundido, el Basamento Piramidal (que rebasa la altura de los 15 metros), y las plataformas que cierran al este, norte y sur este complejo ceremonial.

En el Complejo A los hallazgos funerarios han dado pauta para estudios forenses, que han resaltado prácticas culturales como la deformación craneana, inhumaciones, veneración ancestral y rituales asociados a la fundación del lugar. En la parte superior, el Templo Rojo alude igualmente al día y a la noche y a deidades del panteón mesoamericano con su mural abstracto en franjas horizontales rojas y negras. Así mismo, y formando parte del recinto central, destaca el Complejo B o Casa de la Noche más Larga. Se trata de un grupo arquitectónico con varias estructuras –basamento piramidal, patio hundido y plataformas– que indican una funcionalidad mixta de los espacios en cuestión. Ejemplo de ello es la asimetría del basamento piramidal (dispuesto al suroeste) que tiene en su costado sur cuartos sobre los paramentos. Este tipo arquitectónico, en opinión del investigador Dehmian Barrales, únicamente se ha documentado en el área maya (Pucc yucateco) y en Cañada de la Virgen.

En este recinto, y en específico al interior del basamento piramidal, también se documentó durante las excavaciones arqueológicas una subestructura en planta de cruz de disposición radial, que nos indica una funcionalidad pública y ritual. Resalta, igualmente, el Complejo D, o Casa del Viento. La estructura circular con rampa de acceso nos remite a una veneración ancestral; testimonio de esto fue el hallazgo del Entierro 14, que se asocia a la segunda etapa constructiva y que, al igual que los otros entierros registrados, la inhumación estuvo vinculada al sacrificio ritual concretado en la abundancia de “cerámicas matadas”, una práctica cultural para sellar el evento fúnebre. El contexto ceremonial incluye también el Complejo C –que aún no ha sido excavado–. Se trata de un patio hundido de menores dimensiones que los mencionados, con plataformas que lo circundan.

En apariencia este espacio tuvo un uso comercial y de almacenamiento. La disposición urbana y arquitectónica integra una gran aguada, espejo de agua o jagüey –llamada Amanalli, que se abastece con la captación del agua en la temporada de lluvias–. Este cuerpo de agua fue significativo en la decisión para elegir el lugar del asentamiento prehispánico. Se suman a este espacio ceremonial otras áreas y otros conjuntos habitacionales, que aún están sin explorar. Se sabe con certeza su ubicación y se han realizado algunos sondeos. Destaca el conjunto situado al sur del Complejo A, que se integra por cuartos habitacionales que comparten un patio abierto o interpluvio. La excavación aún no se completa, pero seguramente fue un palacio asociado directamente al Complejo A. A todo este escenario arquitectónico y ritual se accedió por la calzada de más de 900m de largo, que se proyecta de este a oeste y es el único acceso al recinto prehispánico. La arquitectura en Cañada de la Virgen recurre a diversas técnicas constructivas y usos diversos de materiales. Hay una predilección por el color en canteras y tobas en las que predominan el rojo, el amarillo, el anaranjado y el verde. Los aplanados interiores, de buena consistencia, fueron decorados en rojo, negro y ocre. El diseño amplio de los cuartos, con pilares de sostenimiento de los techos, el uso de escalinatas y los accesos controlados reflejan una organización compleja y estratificada.